jueves 30 de julio de 2009

10.- Los grandes antropomorfos: póngidos.

La cuestión del exacto grado de afinidad entre los antropomorfos existentes y el hombre siguen siendo algo incierto. Hay abundancia de antropomorfos fósiles en el Mioceno y se encuentran organismos semejantes al hombre a principios del Pleistoceno, pero no tenemos pruebas evidentes de restos humanos del Plioceno y, por lo tanto, es imposible decir si la raza humana derivó de los antropomorfos despúes del Mioceno o si se separó mucho antes, ya sea de un tronco catarrino ancestral, por ejemplo en el Oligoceno, o, como creen unos pocos, incluso aún antes, de algún prosimio semejante a Tarsius. Documentos fósiles de criaturas concretamente semejantes al hombre y que puedan ser colocadas con seguridad en la familia de los hominidos se encuentran sólo desde hace más o menos un millón de años, mientras que la más larga de las estimaciones anteriores diría que nuestra rama ha estado diferenciada y ha evolucionado separadamente durante cerca de 60 millones de años sin dejar restos. Aunque el punto de vista de que los hombres han descendido de los antropomorfos es, probablemente, el más aceptado, aquí se describirá primero la estructura de los grandes antropomorfos tratandolos como miembros de una familia separada, los póngidos.
Los antropomorfos vivientes incluyen el gibón (Hylobates) y el orangután (Pongo=Simia), del Este de Asia, y el chimpancé (Pan) y el gorila (Gorilla), de Africa. Todos ellos, y las formas fósiles relacionadas, se distinguen de los cercopitécidos por sus dientes y por los métodos de locomoción. Muchos antropomorfos son animales más bien grandes y esto les ha hecho imposible caminar sobre las ramas como hacen los monos inferiores. Por lo tanto, se balancean con los brazos, que son más largos que las piernas y están provistos de músculos muy potentes, y las manos y los pies son órganos eficientes para agarrarse. Carecen de cola. Estos hábitos de balanceo de los brazos han afectado a todo el esqueleto. Todos los antropomorfos y los hombres difieren de los cercopitécidos por tener el tórax más ancho, el cuello más largo, los miembros más largos y las cabezas más grandes. Las regiones cervical y sacra son más largas en los antropomorfos que en los demás monos y la región lumbar más corta. Cuando se desplazan por el suelo no pueden mantener el equilibrio sobre las dos piernas durante mucho tiempo; por el contrario, los largos antebrazos sostienen la parte anterior del cuerpo y se obtiene una posición semierecta. Las manos están especializadas para el movimiento de balanceo de los brazos, con un pequeño pulgar y metacarpianos y dedos largos. El pie es, en general, semejante, pero en el chimpancé y el gorila está más adaptado para caminar, con la suela más ancha y los dedos más cortos. En la raza terrestre Gorilla gorilla beringei, el dedo gordo del pie discurre paralelo a los otros dedos, casi como en el hombre.
Los dientes son de un tipo bastante generalizado. Los caninos suelen ser grandes, especialmente en los machos, y el premolar inferior es sectorial. Los molares llevan tubérculos trituradores y a menudo su esmalte presenta una estructura denticulada, característica de los antropomorfos, aunque se puede encontrar como una anormalidad en los monos inferiores y en el hombre. El molar superior presenta una estructura en triángulo, siendo el hipocono pequeño. Los molares inferiores tienen un hipoconúlido, por lo que poseen cinco cúspides, en contraste con las cuatro de los monos inferiores. Todos los antropomorfos son principalmente vegetarianos, pero ocasionalmente pueden comer carne. La utilización de los dientes para triturar está asociada con los potentes músculos masticatorios y el desarrollo de las crestas temporal y occipital. Las crestas supraorbitales son también grandes. Los caninos se utilizan para el ataque y la defensa. En el sistema digestivo los antropomorfos y el hombre difieren de los demás primates por la presencia de un apéndice vermiforme.
El cerebro es mucho mayor que en los cercopitécidos y presenta una serie de circonvulaciones semejantes a las del hombre, aunque más simples. El comportamiento presenta muchos signos de poseer una memoria eficiente, y ello conduce a las actitudes que definimos como imitación y asociación de ideas. Tienen una gran habilidad manual y también para la obtención de fines por medios indirectos.
El sistema de comunicación está muy desarrollado. Se sabe que el chimpancé joven es capaz de emitir por lo menos 32 sonidos distintos. La musculatura facial está mucho más diferenciada que en los monos inferiores y es capaz de producir un amplio margen de expresiones tales como ira, sorpresa, placer y risa.
La organización social está siempre bien desarrollada. Los gibones son monógamos; la familia consiste en una pareja, con las crías del año actual y de los anteriores. Los chimpancés y, por lo que se sabe, los gorilas, viven en bandas conducidas por un macho dominante. Los miembros de cada grupo cooperan en la ayuda mutua y los grupos muestran tradiciones sociales distintas. Los antropomorfos son animales diurnos, que comen durante el día. Construyen plataformas en las que descansan por la noche (excepto los gibones).
La reproducción se basa en un ciclo menstrual de 35 días en los chimpancés, con un gran desarrollo de la piel sexual a mitad del ciclo. La gestación es larga, así como el período de crecimiento: de 7 a 9 años en el gibón, y de 10 a 12 en el chimpancé. La duración de la vida es muy larga, alcanzando 40 años en los chimpancés, y quizás 50 en los gorilas.
Los gibones son completamente arborícolas, balanceándose rápidamente con sus brazos extremadamente largos. Este braceo puede ser una especialización muy reciente. Se alimentan principalmetne de frutos y hojas, aunque también de insectos y huevos. Los gibones son numerosos en el sur de Asia y constituyen el grupo más próspero dentro de los grandes antropomorfos modernos. Sus característicos gritos forman parte de la defensa del territorio ocupado por cada grupo. El orangután de Borneo y Sumatra es mayor y también tiene brazos muy largos. Los chimpancés (Pan)y gorilas (Gorilla), que viven en las selvas del Africa tropical, son tan semejantes entre sí que existen dudas sobre si se justifica la separación genérica. El chimpancé es el más pequeño y menos musculoso y carece, por ejemplo, de las grandes crestas parietales y occipitales encontradas en el gorila macho. Existe una correspondiente diferencia de temperamento, siendo el chimpancé vivaz y algunas veces domesticable, mientras que el gorila es adusto, feroz y nada miedoso. Los gorilas son principalmente terrestres, caminan a cuatro patas y duermen en el suelo (machos) o a pequeña altura (hembras y jóvenes). Como los demás antropomorfos, presentan mucha variación local, pero todos pueden referirse a una sola especie, Gorilla gorilla. G. Gorilla berengei es una forma de montaña que es de costumbres más completamente terrestres que las otras.
Su relación con los otros catarrinos es más clara. La mandíbula inferior de Parapithecus, fósil del Eoceno inferior de Egipto, contenía dientes de un modelo que podría haber dado lugar tanto al de los póngidos como al de los cercopitécidos. En los mismos yacimientos se halló otra mandíbula, que es ya claramente de la de un antropomorfo: Propliopithecus. En ella los molares responden a un modelo de cinco cúspides, con protocónido y metacónidos delante, un gran talón llevando un hipocónido lateralmente y un entocónido medialmente, así como un hipoconúlido posterior. Alguno de estos animales podría haber dadoi lugar a Limnopithecus del Mioceno y Pliopithecus del Plioceno, animales semejantes a los gibones y que vivieron en los bosques de Europa y Africa. Durante el Mioceno y el Plioceno los grandes antropomorfos estaban ampliamente distribuidos en el Viejo Mundo. El más primitivo de ellos, Proconsul, del Mioceno inferior de Kenya, mostraba una combinación de caracteres de cercopitécido, de antropomorfo y de hombre. El cráneo era de construcción más ligera que en los antropomorfos, sin crestas frontales. Las hileras de dientes convergían anteriormente como en Parapithecus. Los incisivos eran pequeños y semejantes a los del hombre, pero los caninos eran grandes y el primer premolar inferior era sectorial como en los antropomorfos. Los huesos de las extremidades sugieren que en su porte eran terrestres y cuadrúpedos, y que el hábito del uso de los brazos para la locomoción había evolucionado.
Dryopithecus, del Mioceno medio y superior de Africa, Europa e India, era más próximo a los antropomorfos, con arcadas dentarias en forma de U. Por otra parte, Ramapithecus, del Mioceno y Plioceno de la India, mostraba características humanas en la arcada superior redondeada de los dientes, en los caninos pequeños y en otros rasgos.
Se conocen varios otros tipos de fósiles y es evidente que en el Mioceno los antropomorfos eran animales prósperos, de amplia distribución y diversificados, y hay entre ellos muchos signos tanto de las características de los antropomorfos modernos como del hombre. Los restos de Oreopithecus, del Plioceno de Italia, presentan una curiosa mezcla de caracteres. No era braquiador, pero no está claro cuál era su modo de locomoción. Los molares inferiores tenían cuatro cúspides ordenadas por parejas, como en los monos inferiores, pero no unidas con crestas. Los molares superiores se parecen a los de los antropomorfos, pero los pequeños caninos, la ausencia de diastema y el primer molar inferior bicuspidado han motivado que algunos investigadores lo coloquen cerca del hombre.
Interprete: Silvana Molina Paunero.
Edición de sonido: Rodrigo Albelo.

martes 5 de mayo de 2009

09.- Monos del Viejo Mundo , Cercopitecoideos

Los cercopitécidos, o monos del Viejo Mundo, no difieren de modo muy marcado en sus hábitos generales y organización de los monos del Nuevo Mundo, aunque, en general, son de mayor tamaño. Puede llegarse a la conclusión de que o los dos grupos han sufrido muchos cambios paralelos o de que en el Eoceno ya había animales provistos de los sentidos agudos, los cerebros activos y los movimientos hábiles propios de los monos. Los rasgos distintivos de los ejemplares del Viejo Mundo son más bien triviales; por ejemplo, se sientan sobre callosidades isquiáticas, rodeadas por una piel desnuda y a mundo vivamente coloreada, que se ensancha en la hembra antes de la ovulación. Poseen a menudo bolsas en las mejillas en las que almacenan alimento, abazones; así como sacos laríngeos generalmente complicados y un tubo timpánico óseo. La cola nunca es prensil. La gran reducción de los turbinales olfatorios aproxima ambos orificios nasales, que quedan mirando hacia abajo. La dentición está reducida a 2 1 2 3 tanto
superior como inferior; los molares superiores llevan cuatro cúspides y los inferiores también cuatro, a excepción del último, que tiene cinco. La dieta de la mayor parte de los cercopitécidos es omnívora, incluyendo insectos, lagartos, huevos, y frutos; pero muchos monos son frugívoros especializados, y los molares son cuadrangulares, con las cuatro cúspides unidas para formar dos crestas transversales de función trituradora, de modo semejante a los ungulados. Estos molares especializados hacen desechar como improbable la idea de que los modernos cercopitécidos puedan haber sido antepasados de los antropomorfos o del hombre. El colon tiene generalmente una flexión sigmoidea y un pequeño ciego y apéndice. La reproducción es semejante a la de los antropomorfos y del hombre; hay una evidente menstruación y placenta hemocorial. La región ano-genital, piel sexual, de la hembra puede presentar marcadas modificaciones, hinchazón y coloración, en la época de la ovulación. Los machos muestran una espermatogénesis continua, no limitada a la estación de cría. No obstante, en algunas especies hay fluctuaciones estacionales en el número de nacimientos.
La corteza cerebral es siempre grande y circunvolucionada, y sus regiones frontales están bien desarrolladas. El comportamiento es exploratorio y poseen una gran habilidad manual y elevada capacidad de aprendizaje. La conducta social es compleja y a menudo está basada en familias polígamas. La coloración del pelaje puede presentar variaciones ornamentales y poseen complicados sistemas de comunicación mediante la musculatura facial y el aparato vocal.
Los cercopitecoideos incluyen varios tipos variantes, muchos de ellos comunes y bien conocidos. Macaca, el mono rhésus, tiene muchas especies en Asia y Norte de África, una de las cuales llega a Gibraltar, Cercopithecus, los cercopitecos son animales propios de África, semejantes a los anteriores pero muy coloreados. Los babuinos y papiones, Papio, de África, y formas relacionadas de Arabia, así como los mandriles, Mandrillus, del África occidental, se han vuelto secundariamente terrestres y cuadrúpedos y la cara se ha alargado, “cara de perro”; lo que les permite poseer una larga hilera de molares trituradores. Los colobinos son "mónos" completamente arborícolas y filófagos, sin abazones en las mejillas, pero con el estómago provisto de sáculos; los colobos, Colobus, viven en África tropical y los langures, Presbytis=Semnopithecus, en el Asia meridional.
Así los monos nos muestran algo de lo que debieron de ser los catarrinos en el Oligoceno y el Mioceno. Un fragmento de la mandíbula del fósil del Oligoceno inferior de Egipto, Apidium, puede haber sido de un catarrino muy primitivo, si es que realmente pertenece a un primate. Los molares llevan una formación cuadrangular de cuatro cúspides y un hipoconúlido detrás. Parapithecus, de los mismos depósitos, es conocido por una sola mandíbula y era un animal del tamaño de una ardilla, que pudo haber derivado de los anaptomórfidos y que condujo a los catarrinos. Posteriormente las dos ramas divergen, como en los tarsioideos, en vez de correr paralelamente. No obstante, el número de dientes está reducido al de los catarrinos, y los caninos son incisiviformes. Los molares llevan cinco cúspides, no unidas por crestas. El tipo cercopitécido estaba ya bien establecido en el Mioceno y se dispone de bastantes restos de Mesopithecus, con las cúspides molares unidas a crestas.
Interprete: Silvana Molina Paunero.
Edición de sonido: Rodrigo Albelo.

martes 10 de marzo de 2009

08.- Monos inferiores, póngidos y hombres.

Los diecisiete géneros vivientes que comprenden los monos del Viejo Mundo, los póngidos, monos antropomorfos, y los hombres se clasifican a veces juntos como catarrinos debido a las características comunes que los contraponen a los monos del Nuevo Mundo. Es posible que esta unión esté justificada y que los catarrinos sean un grupo monofilético, con un antepasado común de fínes del Eoceno. No obstante,estos animales están mucho más diversificados que los monos del Nuevo Mundo y han colonizado una amplia gama de hábitats. Los monos del Viejo Mundo propiamente dichos, la superfamilia de los cercopitecoideos, divirgieron muy pronto de la rama constituida por los póngidos y los hombres, hominoideos. Algunos autores hacen una distinción entre la rama de los monos del Viejo Mundo y la de los póngidos y hombres, y dan a los primeros el nombre de cinomorfos y a los segundos el de antropomorfos u hominoideos. Otros consideran los tres grupos como ampliamente separados. No obstante, el primer catarrino conocido definido como tal, Parapithecus, del Oligoceno, está situado cerca del origen de los tres grupos, por lo cual parece más razonable mantenerlos juntos.
Interprete: Silvana Molina Paunero.
Edición de sonido: Rodrigo Albelo.

domingo 30 de noviembre de 2008

07.- Monos del Nuevo Mundo. Ceboideos

Entre otros muchos grupos peculiares de mamíferos, el continente sudamericano aloja un tipo especial de monos. Estos monos platirrinos, de nariz plana, probablemente han estado aislados desde el Eoceno. 
No pueden haber sido una ulterior inmigración desde Norteamérica porque, según se sabe, ningún cercopitecoideo, u hominoideo llegó a este continente antes que el hombre. No obstante, las diferencias con los monos del Viejo Mundo no son muy profundas; por lo tanto, o bien la característica organización de “mono” había aparecido ya en el Eoceno o bien los platirrinos y catarrinos han evolucionado como líneas paralelas. En la dentición se conserva el segundo premolar, 2 1 3 3 tanto superior como inferior, mientras que en las formas del Viejo Mundo lo pierden; los molares son cuadrituberculados. En los calitrícidos el cerebro es relativamente más grande incluso que en el hombre, pero ello es consecuencia del pequeño tamaño del animal. Las especies más pequeñas presentan el cerebro con pocos surcos y cisuras, pero éstas se desarrollan en las de mayor tamaño -Ateles- en las cuales ya se parece al de los monos del Viejo Mundo. El aparato nasal, aunque más pequeño que en los lemures, es mayor que en los monos del Viejo Mundo, mostrando una amplia separación de los orificios nasales, de lo que deriva el nombre platirrinos. Hay vibrisas faciales, pero generalmente pequeñas. En el oído, el hueso timpánico es un anillo fusionado con el petroso, pero no está alargado formando un tubo como en los catarrinos, y hay una gran ampolla que falta en los últimos. El ciego es relativamente grande. El sistema reproductor no presenta todos los rasgos “antropoideos”; por ejemplo, hay a lo sumo unos ligeros signos de pérdida de sangre en el ciclo menstrual, al final de la fase lútea del ciclo del estro. La vida social está bien desarrollada, pero el sistema de atracción sexual es probablemente menos complicado que en los catarrinos. Así, el color es raras veces brillante y la musculatura facial alrededor de la boca es relativamente simple. La voz estrepitosa de los monos aulladores; Alouatta, que tienen sacos laríngeos especiales, se utiliza para la afirmación de los derechos territoriales del clan. Este, contrariamente a las familias de la mayoría de los monos, incluye varios machos adultos, así como hembras jóvenes. La cooperación es asegurada por un lenguaje de por lo menos nueve sonidos distintos como “significados” definidos. Los monos araña; Ateles, tienen una organización en cierto modo semejante.
Estos monos del Nuevo Mundo están muy bien adaptados a la vida arborícola; poseen extremidades largas, manos delicadas, y cola apta para balancearse o agarrarse. La almohadilla de la cola posee una sensibilidad táctil especial, con surcos táctiles idénticos a los de los dedos y una amplia representación en la corteza cerebral. Los animales se balancean libremente entre las ramas y pueden dar saltos en los que avanzan casi cinco metros mientras caen de una altura de quince metros. 
Los catorce géneros vivientes de monos del Nuevo Mundo se dividen en dos familias, siendo los titís, Callithrix; Hapale, más primitivos que los restantes, cébidos. Los titís, calitrícidos, son animales insectívoros y frugívoros muy pequeños, de costumbres y apariencias en cierto modo semejante a las de las ardillas, que viven en Sudamérica tropical. Tienen una cola gruesa no prensil y uñas en todos los dedos excepto el primero,lo que permite a estos animales correr por encima de troncos que no pueden agarrar. Son probablemente verdaderas uñas corvas y no uñas secundariamente modificadas. El pulgar no es oponible. Tienen tres premolares, pero los molares están reducidos a dos, carácter que no se presenta en ningún otro antropoideo. El modelo de cúspides es trituberculado. Contrariamente a otros antropoideos, los calitrícidos paren de dos a tres crías cada vez y su placenta presenta signos de condiciones primitivas, pues el saco vitelino es mayor que en la mayor parte de los primates.
Desgraciadamente, se sabe poco de la historia evolutiva de los monos del Nuevo Mundo; se conocen fósiles sólo desde el Mioceno de Sudamerica, Homunculus. Dado el aislamiento  lo compacto del grupo, se puede consideerar con un razonable margen de confianza que ha evolucionado de manera independiente desde su origen a partir de los tarsioideos del Eoceno.
Interprete: Silvana Molina Paunero.
Edición de sonido: Rodrigo Albelo.

06.- Características de los antropoideos.

Los monos inferiores, los monos antropomorfos y el hombre constituyen un grupo natural, casi con seguridad de descendencia común de alguna población del Eoceno. Aparecen por primera vez como fósiles en el Oligoceno y desde entonces han  experimentado una gran floración; Simpson cataloga 66 géneros en el suborden, de los cuales sólo 30 están extinguidos; es evidente que el grupo ha tenido un gran éxito ecológico y está en expansión. Podría decirse que la característica primordial de los antropoideos es su vivacidad y actividad exploratoria, procedente quizás originariamente de la vida en las copas de los árboles, que precisaba un uso continuo del ojo, del cerebro y de las extremidades. Con ello está asociado el desarrollo de una vida social compleja que no está basada en el olfato, como en la mayoría de los mamíferos, especialmente los curiosos rojos y azules que ostentan en la cabeza y en la parte posterior. Las especies que muestran grandes diferencia de color en el pelaje. La comunicación entre individuos es asegurada por elaborados sistemas de signos vocales y en el músculo platisma se llega a diferenciar en una serie de músculos faciales utilizados para señalar “emociones”.
Muchos de los caracteres del grupo son los de Tarsius, ya mencionados, pero los antropoideos son en su mayor parte diurnos y microsmáticos, con un hocico corto, grandes ojos dirigidos hacia delante y con muchos conos, un área central bien marcada en la retina y una decusación parcial en el tracto óptico, rasgos que están asociados con la visión binocular y el gran poder de discriminación de la forma. Al perder su función de órgano táctil o para la orientación, las orejas son pequeñas y el borde está generalmente enrollado. La órbita está cerrada por detrás. El hueso timpánico está fusionado con el petroso y en las formas más recientes alargado en forma de tubo. El sentido del tacto está muy desarrollado en los dedos de las manos y pies, que llevan protuberancias táctiles características. El cerebro es relativamente mucho mayor que en los lemures y tarseros, y sus hemisferios cerebrales están especialmente bien desarrollados, cubriendo el cerebelo y la medula oblonga. Las partes olfatorias del cerebro están reducidas y el lóbulo piriforme se desplaza a la superficie media debido a la extensión del neopalio. La superficie deéste está muy fisurada, mostrando una forma característica de fisura de Silvio y un surco central bien marcado, que separa las áreas sensitivas de las motrices. Un surco parietooccipital separa estos lóbulos y un amplio surco seleniforme limita el área visual, especialmente en los monos inferiores -fisura simiana-. De este modo, el neocórtex presenta cuatro lóbulos diferenciados; frontal, parietal, occipital y temporal. Las regiones occipital -visual- y frontal son especialmente grandes.
El cráneo es redondeado para alojar el encéfalo, con el foramen magno debajo, de modo que la cabeza se sostiene sobre un cuello móvil. El porte de los monos es típicamente cuadrúpedo y plantígrado cuando están en el suelo, con las extremidades anteriores algo más largas que las posteriores. En los árboles, algunos podrían describirse como corredores de niveles bajos -por ejemplo; cercocebos-, y otros como tipo acrobáticos de niveles altos -monos araña-. Sólo los grandes antropomorfos se balancean habitualmente con los brazos. Algunos monos se han vuelto terrestres, -papiones-. El pulgar y el dedo gordo del pie son oponibles y todos los dedos llevan uñas. Las manos y pies se utilizan tanto para la obtención de alimento como para la locomoción.
La característica de la hilera de dientes es una tendencia al acortamiento, presumiblemente relacionada con el acortamiento de la cara. En los antropoideos primitivos hay tres premolares, más adelante reducidos a dos. En la línea que conduce al hombre hay tendencia a una mahyor reducción; el último molar se hace menor que los demás. En los antropoideos primitivos el modelo de cúspide es trituberculado, pero más adelante los molares se vuelven cuadrados, y tienen cuatro o más cúspides bunodontas en las especies más evolucionadas. Los incisivos se hacen, más puntiagudos, espatulados, y los premolares bicuspidados. 
La reproducción se caracteriza por la presencia de ciclos menstruales que se suceden a lo largo de todo el año. La ovulación tiene lugar una vez en cada ciclo, y a menudo va acompañada por el desarrollo de signos sexuales y comportamientos característicos por parte de la hembra. Hay una placenta discoidal, hemocorial y decidua, con un desarrollo muy temprano del mesodermo extraembrionario y reducción del saco vitelino, pliegues amnióticos y alantoides. Generalmente hay una sola cría por parto y un par de mámas pectorales. Las crías son objeto de cuidados durante un largo período. La vida social está a menudo basada en familias de un macho y varias hembras, juntamente con crías.
Interprete: Silvana Molina Paunero.
Edición de sonido: Rodrigo Albelo.

jueves 30 de octubre de 2008

05.- Tarsioideos

El tercer grupo de los prosimios, los tarsiiformes, incluye una forma viviente, Tarsius, y un número de fósiles de principios del Terciario colocados en una familia aparte, la de los anaptomórfidos. El conjunto del grupo podría describirse diciendo que sus miembros presentan muchas características semejantes a las de los insectívoros y lemures, pero también otras que recuerdan los primates antropoideos. Sin embargo, presentan especializaciones que excluyen la posibilidad de que estos animales esten en la línea directa de descendencia de las formas superiores y, por lo tanto, deben más bien mirarse como una rama temprana que nos muestra algunas de las características que poseía el tronco de los antropoideos en el Paleoceno o a principios del Eoceno.

Tarsius es un animal arborícola, nocturno e insectívoro, del tamaño de una rata pequeña, que vive en las islas del sudeste de Asia (Indias Orientales). La formúla dentaria es; los molares conservan una forma trituberculada muy simple y los incisivos y caninos no muestran las especializaciones que se encuentran en los lemures. La cabeza se parece más a la de un mono que a la de un lemur; esta colocada sobre un cuello móvil, y el animal tiene la curiosa capacidad de girar su cabeza hasta 180º, de modo que mira hacia atrás, mientras los ojos, como los de las aves estrigiformes, son tan grandes que son poco móviles. El foramen mágnum se abre hacia abajo. Los ojos están situados más adelante que en los lemures, el hocico está acortado, y los huesos turbinales de la nariz reducidos. Por lo tanto, la nariz se parece a la de un mono y no hay ni una hendidura en el labio superior ni un rinario húmedo, como ocurre en la mayor parte de los mamíferos y en los lemures, pero que, en cambio, falta en los antropoideos. Esta reducción el hocico como órgano táctil quizás está en relación con el desarrollo de la mano para este propósito.

Los ojos son enormes, relativamente mayores que en cualquier otro primate, pero están adaptados a la visión nocturna, pues la retina sólo contiene bastones, aunque poseen una mancha amarilla y una pequeña fóvea. Las orejas son grandes y móviles, y el sentido del oído es agudo. La órbita está parcialmente separada de la fosa temporal. El hueso timpánico no sólo está fusionado con una ampolla petrosa muy grande, sino que también es alargado en forma de tubo, como en los antropoideos. El cerebro es pequeño y presenta una curiosa mezcla de caracteres mamalianos primitivos y de primates superiores. Las regiones olfatorias son pequeñas y los hemisferios cerebrales grandes, aunque lisos. El córtex visual (occipital) presenta capas notablemente bien diferenciadas. El cuerpo calloso es pequeño y simple. Los tubérculos cuadrigéminos posteriores son grandes.

Se dice que los tarsioideos viven por parejas sin organización social. La reproducción presenta muchas semejanzas con la de los antropoideos. Hay un ciclo menstrual. El útero es doble, como en los lemures, pero la placenta es de forma discoidal y organización hemocorial, con un alantoides muy reducido, casi como en los antropomorfos y el hombre. El amnios se forma por plegamiento.

Algunos de estos caracteres indican un tipo de organización tan similar al de los antropoideos que es difícil que el parecido pueda ser debido enteramente a la convergencia. No obstante, muchos de los rasgos de la cabeza que son semejantes a los de los monos podrían ser debidos al gran tamaño de los ojos. Por otra parte, la reducción de los turbinales ha tenido lugar de modo diferente en Tarsius y en los antropoideos.

Tarsius presenta en las piernas una considerale especialización para su sistema de progresión a base de saltos; la fibula está fusionada con la tibia, y el calcáneo y el astrágalo están alargados de modo que proporcionan un segmento extra de piernas, mientras que, por otra parte, se mantiene el pie prensil. Los dos primeros dedos pueden utilizarse para agarrarse y los dedos llevan almohadillas adhesivas; todos tienen uñas planas, excepto el segundo y el tercero del miembro posterior, que llevan uñas utilizadas para limpiarse el pelaje. Como en otros animales saltadores, el ilion es muy largo. Poseen asimismo una larga cola.

Interprete: Silvana Molina Paunero.

Edición de sonido: Rodrigo Albelo.

jueves 2 de octubre de 2008

04.- Prosimios Fósiles

Los primates más primitivos del Paleoceno y del Eoceno eran animales insectívoros y frugívoros. Pueden distribuirse entre cinco familias cuyas relaciones son difíciles de decidir. Los plesiadápidos, del Paleoceno y Eoceno, tanto del Nuevo como del Viejo Mundo, tenían grandes incisivos superiores e inferiores y se han considerado emparentados con los tupayas y con los aye-aye. Están probablemente demasiado especializados para ser antepasados directos tanto de los lemures como de los primates superiores, pero es posible que sean afines a ambos. Plesiadapis es el único género de primate que, dejando aparte Homo, se encuentran en el Viejo como en el Nuevo Mundo.
Los adápidos (ver fotografía) fueron también animales del Paleoceno y del Eoceno, muy semejantes a los lemures pero sin los incisivos procumbentes. Los miembros de la familia (Adapis) que habitaban el Viejo Mundo podrían haber dado lugar a los lemures y a los loris. Los adápidos eran animales grandes cuya cabeza media 30 o más cm de longitud. La caja craneana era pequeña, pero llevaba crestas temporales. Tenían una dentición muy completa: 2.1.4.3 tanto superior como inferior. Los incisivos no eran procumbentes, pero los caninos eran incisiviformes. El anillo timpánico estaba incluido en la ampolla. Por lo tanto, estos animales mostraban grandes rasgos comunes con los otros mamíferos primitivos, pero con tendencias lemuroideas claras.
Interprete: Silvana Molina Paunero.
Edición de sonido: Rodrigo Albelo.