La cuestión del exacto grado de afinidad entre los antropomorfos existentes y el hombre siguen siendo algo incierto. Hay abundancia de antropomorfos fósiles en el Mioceno y se encuentran organismos semejantes al hombre a principios del Pleistoceno, pero no tenemos pruebas evidentes de restos humanos del Plioceno y, por lo tanto, es imposible decir si la raza humana derivó de los antropomorfos despúes del Mioceno o si se separó mucho antes, ya sea de un tronco catarrino ancestral, por ejemplo en el Oligoceno, o, como creen unos pocos, incluso aún antes, de algún prosimio semejante a Tarsius. Documentos fósiles de criaturas concretamente semejantes al hombre y que puedan ser colocadas con seguridad en la familia de los hominidos se encuentran sólo desde hace más o menos un millón de años, mientras que la más larga de las estimaciones anteriores diría que nuestra rama ha estado diferenciada y ha evolucionado separadamente durante cerca de 60 millones de años sin dejar restos. Aunque el punto de vista de que los hombres han descendido de los antropomorfos es, probablemente, el más aceptado, aquí se describirá primero la estructura de los grandes antropomorfos tratandolos como miembros de una familia separada, los póngidos.
Los antropomorfos vivientes incluyen el gibón (Hylobates) y el orangután (Pongo=Simia), del Este de Asia, y el chimpancé (Pan) y el gorila (Gorilla), de Africa. Todos ellos, y las formas fósiles relacionadas, se distinguen de los cercopitécidos por sus dientes y por los métodos de locomoción. Muchos antropomorfos son animales más bien grandes y esto les ha hecho imposible caminar sobre las ramas como hacen los monos inferiores. Por lo tanto, se balancean con los brazos, que son más largos que las piernas y están provistos de músculos muy potentes, y las manos y los pies son órganos eficientes para agarrarse. Carecen de cola. Estos hábitos de balanceo de los brazos han afectado a todo el esqueleto. Todos los antropomorfos y los hombres difieren de los cercopitécidos por tener el tórax más ancho, el cuello más largo, los miembros más largos y las cabezas más grandes. Las regiones cervical y sacra son más largas en los antropomorfos que en los demás monos y la región lumbar más corta. Cuando se desplazan por el suelo no pueden mantener el equilibrio sobre las dos piernas durante mucho tiempo; por el contrario, los largos antebrazos sostienen la parte anterior del cuerpo y se obtiene una posición semierecta. Las manos están especializadas para el movimiento de balanceo de los brazos, con un pequeño pulgar y metacarpianos y dedos largos. El pie es, en general, semejante, pero en el chimpancé y el gorila está más adaptado para caminar, con la suela más ancha y los dedos más cortos. En la raza terrestre Gorilla gorilla beringei, el dedo gordo del pie discurre paralelo a los otros dedos, casi como en el hombre.
Los dientes son de un tipo bastante generalizado. Los caninos suelen ser grandes, especialmente en los machos, y el premolar inferior es sectorial. Los molares llevan tubérculos trituradores y a menudo su esmalte presenta una estructura denticulada, característica de los antropomorfos, aunque se puede encontrar como una anormalidad en los monos inferiores y en el hombre. El molar superior presenta una estructura en triángulo, siendo el hipocono pequeño. Los molares inferiores tienen un hipoconúlido, por lo que poseen cinco cúspides, en contraste con las cuatro de los monos inferiores. Todos los antropomorfos son principalmente vegetarianos, pero ocasionalmente pueden comer carne. La utilización de los dientes para triturar está asociada con los potentes músculos masticatorios y el desarrollo de las crestas temporal y occipital. Las crestas supraorbitales son también grandes. Los caninos se utilizan para el ataque y la defensa. En el sistema digestivo los antropomorfos y el hombre difieren de los demás primates por la presencia de un apéndice vermiforme.
El cerebro es mucho mayor que en los cercopitécidos y presenta una serie de circonvulaciones semejantes a las del hombre, aunque más simples. El comportamiento presenta muchos signos de poseer una memoria eficiente, y ello conduce a las actitudes que definimos como imitación y asociación de ideas. Tienen una gran habilidad manual y también para la obtención de fines por medios indirectos.
El sistema de comunicación está muy desarrollado. Se sabe que el chimpancé joven es capaz de emitir por lo menos 32 sonidos distintos. La musculatura facial está mucho más diferenciada que en los monos inferiores y es capaz de producir un amplio margen de expresiones tales como ira, sorpresa, placer y risa.
La organización social está siempre bien desarrollada. Los gibones son monógamos; la familia consiste en una pareja, con las crías del año actual y de los anteriores. Los chimpancés y, por lo que se sabe, los gorilas, viven en bandas conducidas por un macho dominante. Los miembros de cada grupo cooperan en la ayuda mutua y los grupos muestran tradiciones sociales distintas. Los antropomorfos son animales diurnos, que comen durante el día. Construyen plataformas en las que descansan por la noche (excepto los gibones).
La reproducción se basa en un ciclo menstrual de 35 días en los chimpancés, con un gran desarrollo de la piel sexual a mitad del ciclo. La gestación es larga, así como el período de crecimiento: de 7 a 9 años en el gibón, y de 10 a 12 en el chimpancé. La duración de la vida es muy larga, alcanzando 40 años en los chimpancés, y quizás 50 en los gorilas.
Los gibones son completamente arborícolas, balanceándose rápidamente con sus brazos extremadamente largos. Este braceo puede ser una especialización muy reciente. Se alimentan principalmetne de frutos y hojas, aunque también de insectos y huevos. Los gibones son numerosos en el sur de Asia y constituyen el grupo más próspero dentro de los grandes antropomorfos modernos. Sus característicos gritos forman parte de la defensa del territorio ocupado por cada grupo. El orangután de Borneo y Sumatra es mayor y también tiene brazos muy largos. Los chimpancés (Pan)y gorilas (Gorilla), que viven en las selvas del Africa tropical, son tan semejantes entre sí que existen dudas sobre si se justifica la separación genérica. El chimpancé es el más pequeño y menos musculoso y carece, por ejemplo, de las grandes crestas parietales y occipitales encontradas en el gorila macho. Existe una correspondiente diferencia de temperamento, siendo el chimpancé vivaz y algunas veces domesticable, mientras que el gorila es adusto, feroz y nada miedoso. Los gorilas son principalmente terrestres, caminan a cuatro patas y duermen en el suelo (machos) o a pequeña altura (hembras y jóvenes). Como los demás antropomorfos, presentan mucha variación local, pero todos pueden referirse a una sola especie, Gorilla gorilla. G. Gorilla berengei es una forma de montaña que es de costumbres más completamente terrestres que las otras.
Su relación con los otros catarrinos es más clara. La mandíbula inferior de Parapithecus, fósil del Eoceno inferior de Egipto, contenía dientes de un modelo que podría haber dado lugar tanto al de los póngidos como al de los cercopitécidos. En los mismos yacimientos se halló otra mandíbula, que es ya claramente de la de un antropomorfo: Propliopithecus. En ella los molares responden a un modelo de cinco cúspides, con protocónido y metacónidos delante, un gran talón llevando un hipocónido lateralmente y un entocónido medialmente, así como un hipoconúlido posterior. Alguno de estos animales podría haber dadoi lugar a Limnopithecus del Mioceno y Pliopithecus del Plioceno, animales semejantes a los gibones y que vivieron en los bosques de Europa y Africa. Durante el Mioceno y el Plioceno los grandes antropomorfos estaban ampliamente distribuidos en el Viejo Mundo. El más primitivo de ellos, Proconsul, del Mioceno inferior de Kenya, mostraba una combinación de caracteres de cercopitécido, de antropomorfo y de hombre. El cráneo era de construcción más ligera que en los antropomorfos, sin crestas frontales. Las hileras de dientes convergían anteriormente como en Parapithecus. Los incisivos eran pequeños y semejantes a los del hombre, pero los caninos eran grandes y el primer premolar inferior era sectorial como en los antropomorfos. Los huesos de las extremidades sugieren que en su porte eran terrestres y cuadrúpedos, y que el hábito del uso de los brazos para la locomoción había evolucionado.
Dryopithecus, del Mioceno medio y superior de Africa, Europa e India, era más próximo a los antropomorfos, con arcadas dentarias en forma de U. Por otra parte, Ramapithecus, del Mioceno y Plioceno de la India, mostraba características humanas en la arcada superior redondeada de los dientes, en los caninos pequeños y en otros rasgos.
Se conocen varios otros tipos de fósiles y es evidente que en el Mioceno los antropomorfos eran animales prósperos, de amplia distribución y diversificados, y hay entre ellos muchos signos tanto de las características de los antropomorfos modernos como del hombre. Los restos de Oreopithecus, del Plioceno de Italia, presentan una curiosa mezcla de caracteres. No era braquiador, pero no está claro cuál era su modo de locomoción. Los molares inferiores tenían cuatro cúspides ordenadas por parejas, como en los monos inferiores, pero no unidas con crestas. Los molares superiores se parecen a los de los antropomorfos, pero los pequeños caninos, la ausencia de diastema y el primer molar inferior bicuspidado han motivado que algunos investigadores lo coloquen cerca del hombre.
Interprete: Silvana Molina Paunero.
Edición de sonido: Rodrigo Albelo.